El dueño del restaurante La Casita Amarilla ya contaba con una idea para expandir las facilidades y aunque el proceso de construcción ya había comenzado quizo contar con asistencia para poder definir bien la fachada, accesos y espacios tanto interiores como exteriores. El plan era lograr expandir un area del segundo nivel para así poder proveer un salon de actividades con area de bar. Todo esto lo quería lograr sin perder la escencia y marca de su exitoso local ubicado en Piñones.





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